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La marihuana disminuye la capacidad cognitiva.

La científica Nora Volkow, directora del Instituto Nacional del Abuso de Drogas de EE.UU. sostiene que la marihuana disminuye la capacidad cognitiva.
Lee el artículo que explica cosas interesantes y la necesidad de internarse 3 meses como mínimo con un seguimiento de 5 años para superar cualquier adicción.
http://www.clarin.com/sociedad/droga-volkow-tratamiento_0_1256874721.HTML

En otro anexo, es impactante el video que con transformación de los rostros de adictos a través del tiempo.

Caracteristicas de las Personas con Conductas Adictivas

1 - Sufre de un trastorno de personalidad, del que la adicción es un síntoma. 2 - No acepta ser adicto. No reconoce que necesita ayuda. Niega sus problemas. 3 - Vive en una cultura propia entre otros drogadictos (usa un lenguaje típico para comunicarse) 4 - Es una persona de inteligencia promedio o más (en su mayoría) 5 - Tiene conflictos con la autoridad. La rechaza 6 - Es egocéntrico e individualista. No se preocupa por los demás (él es el sol y los demás giran alrededor de él) 7 - Distingue entre el bien y el mal, no es un loco, pero cuando actúa lo hace mal. 8 - Tiene pobres controles internos 9 - Es inconsciente. No persevera. Empieza las cosas y no las termina. No tolera la rutina. 10 - Vive el presente. Es un niño. Quiere las cosas cuando las pide y no puede esperar. 11 - No planifica en base a la realidad que tiene (se casa sin tener trabajo, compra auto nuevo aunque no tenga con que pagarlo). 12 - Es manipulador, quiere siempre salirse con la suya. Quiere las cosas como y cuando él dice. 13 - Es inmaduro, ansioso, inseguro. 14 - Le gusta vestir y calzar bien aunque no trabaje. 15 - No aprende de sus experiencias, ni de las de los demás 16 - Es irresponsable en grado óptimo, difícil de manejar. 17 - Tiene nivel de frustraciones y tolerancia baja. 18 - Su autoestima es muy baja. 19 - Carece de introspección (Los demás tienen la culpa de lo que sucede) 20 - Es vago. No le gusta trabajar. Le gusta la vida fácil. No esta dispuesto a sacrificarse. 21 - Manifiesta una constante inestabilidad en el trabajo. Cambia mucho. 22 - Carece de remordimiento y sentido de culpa. A veces siente arrepentimiento pero no le dura mucho. 23 - Le gusta hacer promesas que no cumple. 24 - Presenta embotamiento afectivo. No siente amor por nadie, ni por el mismo. Se le hace difícil recibir amor. 25 - Es desconsiderado. Justifica su conducta. Siempre le hecha la culpa a los demás, lo persiguen los demás. 26 - Es mentiroso, se cree él mismo sus mentiras. 27 - Tiene ambiciones desmedida, no a tono con su situación. Quiere ganar dinero, aunque no tenga ningún oficio o destreza (Sí lo tiene, no se destaca dada su irresponsabilidad) 28 - Tiene una gran capacidad para seducir, para agradar. 29 - No se conforma nunca con lo que tiene (Mientras más se le da, más quiere) 30 - Muchos tienen identificación pobre con su propio yo. 31 - Tiene conflictos con el sexo opuesto (Ve el sexo opuesto como un objeto que utiliza cuando más le conviene). 32 - Tiene un concepto pobre de su hombría (Para ellos, el machismo impera). El más macho es el que más droga consume, el que conquista más mujeres, el que engaña más. 33 - Trata de modificar el mundo de acuerdo a sus intereses. El tratamiento debe ser como ellos dicen. 34 - Es desconfiado por excelencia. 35 - Normalmente se siente rechazado, perseguido, inferior, inadecuado. 36 - A veces se torna irracional, negativo, hostil, manipulador, superior al terapeuta en conocimiento sobre la adicción. 37 - Es rechazado por su conducta, no por su persona. 38 - Puede controlar su vida, si se lo propone. 39 - Puede modificar su conducta y cambiar sus actitudes: reeducarse.

Desde la Neurociencia te explican la adicción y la creatividad

El cerebro adicto

Publicado el 19 febrero, 2014 por Facundo Manes en diario La Nación

Uno de los descubrimientos más notables de las neurociencias ha sido la determinación de los circuitos de recompensa.
Se sabe que Fedor Dostoievski escribió una de sus novelas más reconocidas, El jugador, acosado por las deudas, el apasionamiento amoroso y el desatino. Se suele ver el reflejo de esa pesadumbre en Alexei Ivánovich, el protagonista de la novela, un hombre seducido por la bella Polina, pero también por el juego. Tanto, que en los últimos párrafos se confiesa diciendo: “Si pudiera dominarme durante una hora, sería capaz de cambiar mi destino”.
Esta frase permite definir de manera categórica de qué hablamos cuando hablamos de adicción, una forma particularmente peligrosa de búsqueda de placer.
La adicción fue considerada durante mucho tiempo como una debilidad moral o una falta de fuerza de voluntad. Por el contrario, actualmente es reconocida como una enfermedad crónica con cambios cerebrales específicos. Así como la enfermedad cardíaca afecta el corazón y la hepatitis, el hígado, la adicción afecta el cerebro, lo secuestra. De hecho la palabra “adicción” deriva del latín “esclavizado por” y se manifiesta en el anhelo por el objeto del que se es adicto, la pérdida de control sobre su uso y la necesidad imperiosa de continuar así a pesar de las consecuencias adversas que eso conlleva. Durante muchos años se creía que sólo el alcohol y las drogas podían causar adicción. Investigaciones recientes han demostrado que ciertas actividades como el juego, las compras, el sexo, la comida e, incluso, la tecnología, también pueden cooptar el cerebro y son registrados por éste en forma similar a las drogas y el alcohol. El consenso científico actual sugiere que estos placeres pueden representar múltiples expresiones de un proceso cerebral común subyacente.
Uno de los descubrimientos más notables de las neurociencias ha sido la determinación de los circuitos de recompensa. Se trata de mecanismos de placer que involucran diferentes regiones cerebrales que se encuentran comunicados mediante mensajeros químicos llamados “neurotransmisores”. La dopamina es un mensajero químico involucrado en la motivación, el placer, la memoria y el movimiento, entre otras funciones. En el cerebro, el placer se produce a través de la liberación de la dopamina en el “núcleo accumbens”, una región a la cual los neurocientíficos llaman el “centro de placer del cerebro”. Justamente la acción de una droga adictiva funciona a partir de la influencia en ese sistema.
Como sabemos, algunos adictos llegan a focalizarse en conseguir y disfrutar de la droga excluyendo todos los demás aspectos de sus vidas: descuidan a su familia, su trabajo, su propia salud. A sabiendas de que se están destruyendo a sí mismos, siguen con el consumo de la droga y, a medida que continúan con su uso, se hacen tolerantes. Así, las dosis que inicialmente utilizaron para estimularse ya no son eficaces y necesitan usar una dosis más alta. En la década de 1950, dos psicólogos canadienses, James Olds y Peter Milner, hicieron unos experimentos muy famosos en los cuales implantaron electrodos en el cerebro basal de las ratas y descubrieron que las drogas adictivas pueden liberar de dos a diez veces -y de forma más rápida- la cantidad de dopamina que las recompensas naturales.
En los comportamientos compulsivos fallan los frenos del cerebro, aquellos que deberían ejercer el control cognitivo.
Antes se pensaba que la experiencia del placer era suficiente para inducir a la gente a seguir buscando una sustancia adictiva. Pero nuevas investigaciones sugieren que la situación es más compleja. La dopamina no sólo contribuye a la experiencia del placer, sino que también desempeña un papel en el aprendizaje y la memoria, dos elementos clave en la transición de consumir algo a convertirse en adicto. La investigadora Nora Volkow, en Estados Unidos, utilizó una técnica de neuroimágenes denominada “tomografía por emisión de positrones” para etiquetar los receptores de dopamina en el cerebro humano y descubrió que efectivamente el funcionamiento normal del sistema dopaminérgico cerebral parece estar afectado en el abuso crónico de drogas. Sin embargo, este estudio planteó preguntas fundamentales a partir de esa conclusión: ¿Son estos cambios en los receptores dopaminérgicos de los consumidores de drogas las consecuencias del abuso en el consumo o es el abuso de drogas una consecuencia de una predisposición biológica, lo que quiere decir que estos cambios en los receptores dopaminérgicos están antes del consumo de drogas.

Otro enigma recurrente es el que plantea el comportamiento, a menudo impulsivo, de algunos consumidores de drogas. Nuevamente se evidencia la pregunta sobre cuál es la causa y cuál es el efecto. La vulnerabilidad genética contribuye al riesgo de desarrollar una adicción. Los estudios de gemelos y adopción muestran que alrededor del 40% al 60% de la susceptibilidad a la adicción es hereditaria. Pero el comportamiento juega un papel clave, especialmente cuando se trata de reforzar un hábito. Cada uno de nosotros tiene que tomar decisiones acerca de si realizamos algo que queremos hacer o no (por ejemplo, desear comer un chocolate pero no hacerlo para evitar consecuencias negativas en el mediano plazo). A veces esto no se puede controlar, pero son más las veces que uno puede. En las personas que son adictas, como vimos en el personaje de El jugador, este control es muy difícil. En los comportamientos compulsivos fallan los frenos del cerebro, aquellos que deberían ejercer el control cognitivo.
La adicción se aprende y se almacena como memoria en el cerebro por lo que la recuperación es un proceso lento.

La persona que es adicta no quiere serlo. Su adicción ya le costó su trabajo, su pareja, su bienestar. Sin embargo, no puede resistir la tentación. Como dijimos al principio, se trata de una enfermedad de la que actualmente no existe cura. Se la debe tratar como otras enfermedades crónicas (hipertensión, asma, cáncer) y, como tal, mantener el tratamiento ya que, de otro modo, el paciente recae. La adicción se aprende y se almacena como memoria en el cerebro por lo que la recuperación es un proceso lento. Incluso después de que una persona renuncia, por ejemplo, al consumo de drogas, durante semanas, meses, e incluso, años, la exposición al sitio de la droga, caminar por una calle donde la compraron o tropezar con personas que siguen consumiendo les trae un tremendo impulso a querer consumir de nuevo. Existe una serie de tratamientos que lograron eficacia, por lo general al combinar estrategias de autoayuda, de psicoterapia y de rehabilitación. Para algunos tipos de adicciones, ciertos medicamentos también pueden ayudar.
En una carta de mayo de 1867, el propio Dostoievski -no ya su personaje- le cuenta mortificado a su esposa que todo el dinero con el que contaba lo ha perdido en el casino. Así le describe el escritor ruso su derrotero: “Al principio perdí muy poco, pero cuando comencé a perder, sentía deseos de desquitar lo perdido y cuando perdí aún más, ya fue forzoso seguir jugando para recuperar aunque sólo fuera el dinero necesario para mi partida, pero también eso lo perdí.” Y le promete para el futuro: “De hoy en adelante voy a trabajar, voy a trabajar y voy a demostrar de qué soy capaz.” El mismo desaliento y el mismo propósito de enmienda de todos cuando lo que no se puede es dominarse y, de este modo, cambiar el destino. Así y todo, pudo cumplir con eso de escribir y demostrar de todo lo que era capaz..

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En cuanto a la creatividad: Facundo Manes se pregunta y se contesta:
¿Cómo nacen las ideas creativas? Suele ser muy decepcionante escuchar la explicación que incluso un artista genial suele dar respecto de dónde salieron sus ideas. Lo que es seguro es que ninguno de los grandes creadores tuvo una idea genial sin haberle destinado muchísimo tiempo previo a pensamientos profundos y obsesivos sobre un tema determinado. De hecho, hay más relación entre obsesión y creatividad que entre coeficiencia intelectual y creatividad. Según el escultor estadounidense Richard Serra, uno no quiere terminar convertido en un esclavo de sus propios trabajos o pensamientos previos, y el modo de evitarlo es mantenerse constantemente activo y hacer preguntas sobre lo que estamos haciendo y sobre lo que no entendemos. A menudo cuando las piezas comienzan a unirse, vemos cosas que no habíamos imaginado y que pueden llevarnos por una dirección diferente. En otras palabras, en términos de creatividad, la inspiración es para aficionados.

Resiliencia: este tema abordado por este artículo me parece siempre útil para pensar.

El poder de la resiliencia

Aunque no siempre seamos conscientes de eso, tenemos la capacidad innata para sobreponernos a cualquier situación traumática. De qué se trata y cómo se fortalece el mecanismo que nos permite salir fortalecidos de las más diversas crisis vitales
Por Eduardo Chaktoura
Domingo 06 de marzo de 2011
Publicado en Revista La Nación.
Se puede andar por la vida más liviano sabiendo que existe la posibilidad de superar, incluso, hasta el evento más doloroso. Más allá de las circunstancias traumáticas a las que podemos llegar a estar expuestos por el solo hecho de ser mortales, cada día el mundo nos expone sin red a situaciones poco deseables. Pero, en unas y otras, hombres y mujeres, en la medida de sus deseos y posibilidades, tienen la oportunidad de mezclar y dar de nuevo. Aunque no somos aún del todo conscientes, todo indica que se nace resiliente, se aprende y también se enseña a cultivar una, si no la más preciada, de las fortalezas personales.
Los 33 mineros fueron rescatados después de haber sobrevivido 70 días bajo tierra. Más allá del plan de rescate, sus fortalezas y capacidades individuales les permitieron estar vivos para subirse a la cápsula que los devolvió a la superficie. De atentados como el de la AMIA, la embajada de Israel, las Torres Gemelas, Atocha y tantos otros hubo sobrevivientes, así como sobrevivieron los familiares y afectos de quienes perdieron la vida. Unos y otros pudieron o siguen intentando reciclar tamaño dolor. Hay padres que pierden a sus hijos. Hay enfermos que superan la enfermedad. Cada día el diario nos despierta con crónicas de resiliencia. También hay tantas otras que, aunque no llegan a ser noticia, desde el anonimato enseñan sobre el coraje que necesitamos para vivir y sobrevivir una y otra vez.
La etimología de la palabra nos permite llegar a un primer punto sin escalas. "Resiliencia es saltar hacia atrás, volver a saltar, rebotar", como anticipa la doctora en psicología, Mariana Gancedo, apelando a la traducción del griego resiliere. "El término resilient se introdujo oportunamente al idioma inglés y, en el ámbito de la física, alude a la capacidad que tienen algunos metales de recuperar su estructura luego de una deformación", completa la profesora de Psicología Positiva de la Universidad de Palermo.
Así como los metales más rígidos, el hombre tiene la posibilidad de recuperar su estado, aunque, claro está, algo habrá cambiado. Pocos podrán volver a la versión original. Nuestra vida suele ser una sucesión de adaptaciones producto de cada experiencia. Una situación traumática modifica la vida de una persona, pero, con el mayor de los respetos que merece cada dolor, es importante que podamos destacar esta idea de que siempre hay tiempo para reconstruir y salir fortalecido.
"Ante todo hay que aclarar que la adaptación ante una situación estresante es la norma y la enfermedad es la excepción", rescata la médica psiquiatra Daniela Bordalejo, para quien "la resiliencia, como cualidad humana propia de la tenacidad cognitiva, surge como resultado de múltiples procesos mentales que contrarrestan las situaciones nocivas y les permiten a las personas aprovechar las crisis para su crecimiento".
Cierto marketing de la vida se encarga de que tengan más prensa o impacto los costos del trauma y el dolor. Sin embargo, tal como insiste la doctora Bordalejo, "las personas suelen resistir los embates de la vida con insospechada fortaleza". Ante sucesos extremos, un elevado porcentaje de personas "muestra una gran resistencia y que sale psicológicamente indemne o con daños mínimos del trance".
A muchos puede sorprender este dato: "La mayoría de la gente que sufre una pérdida irreparable no se deprime", certifica la psiquiatra, para quien "el ser humano tiene una gran capacidad para encontrar sentido a las experiencias más terribles".
Es que no se trata de minimizar el dolor de las experiencias traumáticas, sino de entender que hay otras formas de curar las heridas. "Estamos acostumbrados a mirar todo desde un modelo médico tradicional y, en un primer término, solemos pensar que los casos de resiliencia son la excepción a la regla -explica Mariana Gancedo-. Frente a una gran adversidad, creemos que lo habitual es la enfermedad. La realidad nos indica que muchísimas veces ocurre lo contrario: a la adversidad se le suele hacer frente y eventualmente se aprende de ella. Esto implica que los ejemplos de resiliencia son cotidianos y numerosos, observados tanto en la vida privada como en los consultorios de los psicólogos."
Los enfoques de la psicología que tienen como objetivo el estudio y la promoción de los aspectos funcionales de la conducta acuñan con fuerza esta figura de la resiliencia como un recurso vital, complementario al modelo médico. Fue Emmy Werner quien, en los años 80, estudió a 700 niños hawaianos en condiciones físicas, familiares y sociales desfavorables, y descubrió que un tercio de esos chicos logró, contra todo pronóstico, llevar una vida productiva y satisfactoria. No es poca cosa, si lo que se pretende es encontrar un camino para revertir tantas vidas que parecerían sufrir la condena a un futuro sin posibilidades.
"Más allá de las situaciones extremas de dolor -celebra Mariana Gancedo- están quienes, pese a haber nacido en un medio familiar o socioeconómico hostil, lograron superarse, formar una familia y contribuir con su trabajo a la sociedad. Son los casos que no salen en los diarios, pero el saber de ellos ilumina nuestras propias vidas. La resiliencia es ejemplar, porque, como onda expansiva, produce en quien la contempla un proceso que lleva al fortalecimiento de la propia potencialidad resiliente."
El juego de las diferencias
¿Por qué unos pueden y otros no? ¿Por qué unos son más resilientes que otros? ¿Cuánto y qué hay de innato, y cuánto y qué de aprendido? "Si intentáramos hacer una fórmula podríamos decir que la posibilidad de la resiliencia es el resultado de una ecuación entre el estado del sujeto (período evolutivo, madurez, red social, historia, proyectos) y la naturaleza de la situación de adversidad (intensidad, áreas que abarca, proyección en el futuro)", sugiere la psicóloga Mariana Gancedo, que rescata una y otra vez la idea de la resiliencia como un proceso dinámino.
Si hay un proceso dinámico quiere decir que hay un punto de partida, un trayecto de aprendizaje y un momento de poner en práctica lo innato y lo aprendido. Pero no todo es tan sencillo. Nunca el éxito está garantizado. "Nuestra probabilidad de error puede ser muy alta -advierte Gancedo-. Una persona que ha probado su resiliencia frente a ciertas circunstancias traumáticas podría desmoronarse frente a otro tipo de adversidad."
Es buen momento para dejar en claro que una misma situación puede resonar de distintas maneras en cada persona (ver Diccionario en positivo).
También es necesario resaltar que no hay diferencias de género en torno de las posibilidades de ser resiliente. Los estudios no muestran diferencias significativas entre hombres y mujeres, aunque algunos investigadores destacan que ellas presentan como favorable una mayor capacidad de establecer lazos satisfactorios con otras personas, balanceando las propias necesidades con el acto de dar a los otros. Por otra parte, los hombres suelen mostrar actitudes más pragmáticas para la resolución de los conflictos.
Lo que difieren son los estilos. La mujer parecería poder sostener y armar o salir a buscar redes de sostén emocional. El hombre suele resolver en silencio y en la acción directa.
Las neurociencias también dan su explicación. Hay cerebros más resilientes que otros: "La capacidad de resiliencia está determinada por un complejo sistema de mediadores neuroquímicos que incluye diferentes tipos de neurotransmisores (serotonina, dopamina, noradrenalina), hormonas y neuropéptidos -explica la doctora Bordalejo-. La corteza prefrontal está implicada en la motivación y búsqueda de satisfacciones mediante el cumplimiento de metas, lo cual es un fenómeno común en personas sanas. Por el contrario, tales procesos desaparecen en individuos deprimidos, lo que explica su pobre iniciativa e incapacidad para experimentar placer. Las neuronas prefrontales también mantienen inhibida la amígdala cerebral, una estructura localizada en la profundidad del cerebro, que está vinculada con estados emocionales negativos, como la ansiedad y las respuestas exageradas al estrés".
Al Igual que en el caso de cualquier capacidad psíquica, todos tenemos una potencialidad innata para ser resilientes. "Esta potencialidad puede ser mayor o menor -comenta Gancedo-, y para su desarrollo necesitamos que se den ciertas condiciones mínimas en nuestra biología, así como en nuestro entorno familiar y social."
Cada quien con su cerebro y experiencias de vida, irá desarrollando un estilo de personalidad. "La percepción individual de los eventos vitales puede alterar la magnitud real de lo percibido -explica la doctora Bordalejo-, de ahí que ciertas características de personalidad pueden ser protectoras ante situaciones adversas."
En este contexto podemos hablar de sujetos pro resilientes y sujetos no resilientes, con todas las graduaciones que pueda haber entre un extremo y el otro. Está comprobado que cuanto mayor actividad cognitiva e intelectual, mayor será la capacidad neuronal y emocional de resiliencia. El sujeto con mayores conocimientos y mayor capacidad intelectual puede procesar y elaborar más eficazmente los traumas y factores estresantes.
Las personalidades más resilientes suelen ser equilibradas frente a las situaciones que despiertan tensión, tienen espíritu responsable de superación y valoración, suelen tener recursos creativos. "Los pro resilientes son personas que enfrentan las situaciones de estrés con gran compromiso -detalla la doctora Bordalejo-; esto les permite una fuerte sensación de control sobre los acontecimientos. Están más abiertos a las situaciones de cambio de la vida, de las que suelen salir fortalecidos. En cambio, las personas poco resilientes padecen frecuentes e intensos episodios de reactivación de la memoria consciente del momento estresante, como pensamientos compulsivos e intrusivos que terminan con un progresivo deterioro en el desempeño de la vida diaria. Las personas poco resilientes quedan estancadas en el evento traumático y no pueden ubicarse en la etapa siguiente."
Sostenes invalorables
Se nace resiliente, se aprende y se enseña. La familia, la escuela y el Estado son claros responsables de este circuito vital. "Como con cualquier potencial psíquico, los padres y educadores tienen un papel relevante para proveer un ambiente que facilite el despliegue y la actualización de dicha potencialidad -explica Gancedo-. Vale decir que existe una serie de características de la familia y la escuela que ayudarían a construir la resiliencia."
Por su parte, la doctora Bordalejo propone: "Se puede enseñar a nuestros hijos a ser resilientes, pero eso no implica evitarles los dolores de la vida. Muy por el contrario; se trata de educarlos en un ambiente cálido, pero con límites, en el que observen que sus padres afrontan las situaciones adversas con una actitud positiva y de compromiso".
"Más allá de cumplir con la satisfacción de las necesidades básicas, se trata de brindar a nuestros hijos un apego seguro en la infancia -enuncia Gancedo-. Nuestro apoyo y afecto les servirá de modelo para establecer vínculos estrechos en la adultez. También se trata de educar en valores pro sociales y trascendentes, establecer límites claros, detectar y promover los recursos del niño, estimular proyectos vitales y brindar oportunidades."
Siempre hay tiempo para que una persona pueda ser reconocida, escuchada, mirada, aceptada incondicionalmente. Siempre hay tiempo para que pueda desplegar su potencialidad resiliente. "Es importante decir -enfatiza la psicóloga- que la condición fundamental para la emergencia de la resiliencia es el encuentro a lo largo de la vida con algún otro que aceptó a la persona en forma incondicional. Esta aceptación incondicional sería el cimiento para la construcción de la autoestima y la autoconfianza. Como manifestaciones usuales de esta plataforma de identidad se observan características como la capacidad para la introspección, la capacidad para establecer y mantener relaciones interpersonales estrechas, la presencia de un proyecto vital y de valores con un sentido profundo para la persona, el sentido del humor y la creatividad. De alguna manera son todas cualidades que ayudan a despegarse de la situación de adversidad, tener una perspectiva más amplia, planificar y pensar en algo más allá de sí mismo, lo que otorga sentido a la vida."
Así como la familia y la escuela en su escala, las sociedades que promueven la justicia, la libertad y el bienestar de sus ciudadanos están facilitando la emergencia de personas y sociedades resilientes. Todos somos potenciales tutores de resiliencia (ver Caja de herramientas).
Cuando no alcanza
Si bien la resiliencia nos permite salir del pozo, como advertimos en un principio, no hay reglas universales ni garantías absolutas a la hora de evaluar experiencias individuales. No todo es traumático para todos ni todos tenemos las mismas posibilidades de resolver aquello que nos impacta. Habrá que ayudar al paciente a salir en busca de esa fortaleza que le permitirá recuperar el bienestar psíquico y emocional.
"Cuando no tenemos las herramientas necesarias para superar el daño emocional de ciertos eventos, en un principio, nos vemos envueltos en un clima de ansiedad e incertidumbre creciente -explica la doctora Bordalejo-. Se hace evidente en nosotros el grado de vulnerabilidad. La tensión va en aumento. Aparecen el miedo, la confusión y la desorganización de la conducta. Un tercer lapso, considerado crónico, se hace palpable cuando nos gobiernan el estrés, el temor, la ofuscación, la labilidad emocional y las actitudes de negación. Finalmente se observan estados depresivos y cambios emocionales más duraderos con manifestaciones de enfermedad psíquica y pasividad frente a otras adversidades. Los pacientes que pasan por estas circunstancias manifiestan síntomas como si el evento traumático hubiese ocurrido ayer o hace apenas pocas horas."
Cuando podemos anticiparnos a los hechos que nos dejarán una huella dolorosa inevitable, como, por ejemplo, la muerte de un ser querido, debemos pensar en la resiliencia como una etapa preventiva. Pero no siempre esta instancia es posible. "Ocurrido el hecho traumático sólo nos queda pensar en el rescate y la aplicación de los métodos de rehabilitación y readaptación -detalla la psiquiatra-. Es fundamental el compromiso del sujeto para enfrentar la situación, una actitud positiva y la creatividad para desarrollar estrategias que le permitan un equilibrio emocional. Cuando no logra superar el evento traumático, se interviene para cortar con el ciclo de estrés crónico y sostener a esa persona. Esto se hace mediante el apoyo de un grupo que haya pasado por situaciones semejantes (por ejemplo, padres que perdieron un hijo o excombatientes de una guerra). Es fundamental, además, la psicoterapia individual para acompañar al sujeto y darle un apoyo que le permita implementar estrategias de adaptación. El tratamiento farmacológico se usa cuando, debido al trauma, se desarrolla una enfermedad o patología como pueden ser los trastornos del sueño, la depresión, cuadros de estrés postraumático, así como tantos otros trastornos de la conducta."
La resiliencia está ahí. Es nuestro tesoro. Se trata de custodiarla, cultivando día a día todo posible conocimiento y actividad que enriquezca nuestra capacidad intelectual y emocional. Así como es bueno saber que la resiliencia está ahí, esperando activarse ante un episodio doloroso, es bueno tener en claro que hay salvavidas, redes de contención y apoyo, para salir a flote y volver a empezar.

DICCIONARIO EN POSITIVO

Trauma
Es un acontecimiento caracterizado por su intensidad, por la incapacidad del sujeto de responder a él adecuadamente y por los efectos patógenos duraderos que puede provocar en la organización psíquica. Es importante destacar su carácter subjetivo, en cuanto que lo que es traumático para algunos puede no serlo para otros.

Duelo
Respuesta emocional, física y conductual frente a una situación de pérdida. En una primera etapa, el sujeto muestra una conducta semiautomática, producto del embotamiento emocional. Luego transita un proceso de enojo e impotencia hasta admitir lo irreversible de la pérdida. Es en este momento cuando se encuentra en condiciones de buscar y encontrar nuevas formas de desarrollarse.

Adversidad
Esta noción pone el foco en la situación externa en la que se ve inmerso el sujeto, la cual puede ser puntual o permanente. De hecho la resiliencia se puede observar ante situaciones de orden biológico (enfermedades crónicas, discapacidades de todo tipo), familiar (violencia, abandono, disfuncionalidad), social (pobreza, falta de acceso al sistema educativo o de salud) e incluso de orden histórico público (catástrofes naturales o políticas).

Resiliencia
Capacidad de las personas o grupos para sobreponerse al dolor emocional y continuar con su vida. El modo de reaccionar ante una situación adversa depende tanto de lo heredado como de lo adquirido. Una persona puede tener alguna vulnerabilidad genética para enfrentar una situación adversa, pero si ha crecido en un ambiente adecuado (de compromiso, afectuoso y con límites) será resiliente ante situaciones amenazantes. Esta importante cualidad humana también es conocida como tenacidad cognitiva.

Salir fortalecido
En un principio el concepto de resiliencia implicaba volver al funcionamiento previo a la situación traumática. Hoy se prefiere acentuar el aspecto de transformación positiva como más representativo de la resiliencia. Es difícil imaginar que un ser humano, a diferencia de un metal, pueda volver a su funcionamiento anterior sin que nada haya cambiado en él. Esta última idea se acerca al concepto de invulnerabilidad, que se usó para describir a los sujetos que parecían no ser afectados por la adversidad. Lo propio de la resiliencia es todo lo contrario: ser afectados de tal modo que se produce una transformación positiva, lo que lleva a un fortalecimiento psíquico, a vivir una vida más plena aun que antes del acontecimiento o la situación adversa. Sería un concepto hermano del de crecimiento postraumático.

CAJA DE HERRAMIENTAS

  • Podemos tener siempre a mano esta lista de consejos profesionales que promueven la resiliencia:
  • Brindar a nuestros hijos y afectos un hogar y relaciones seguras
  • Alimentar una actitud de encuentro ante los demás
  • Promover la creatividad y las fortalezas personales
  • Comprometerse con uno, con el otro y con cada proyecto de vida
  • Aceptar al otro y con sus capacidades y posibilidades del momento (reconocer la unicidad y libertad del otro, confiando en que sus recursos le permitirán levantarse y crecer)
  • Recordar que cada uno de los momentos difíciles de nuestra vida son oportunidades para atravesar la crisis y salir fortalecidos




Cada vez hay más mujeres adictas al trabajo

En un artículo publicado por La Nación dicen que cada vez hay más mujeres adictas al trabajo.
Los que hacemos coaching creativo para adicciones y conductas compulsivas, percibimos que muchas veces este tipo de "adicciones" son el simple "quita penas" contra la soledad que imponen las grandes ciudades, los desencuentros y la sobrevivencia sobre la vida misma. Las mujeres están "sobreadaptadas" muchas veces a las circunstancias que les impone una sociedad cada vez mas marketinera y menos humana.
Esto dice el artículo:
El fenómeno de las "workaholics" está en aumento: según un informe, las mujeres inseguras son las más propensas a convertirse en trabajodependientes.
Adictas al trabajo. Así se denomina a este grupo de mujeres que no logran desconectarse nunca del trabajo, no se toman vacaciones y dedican toda su energía mental a cuestiones laborales. El fenómeno, del que cada vez se registran cada vez más casos, se conoce como "Mujeres workaholics", por su significado en inglés.
"Las adictas al trabajo no apagan el celular nunca, suelen estar contestando mails desde su celular en la fiesta más divertida y no se pueden ir de vacaciones a ningún lugar del que no se pueda regresar de inmediato". Así define Lía Alcoba, directora de la consultora Working Tools a este tipo de mujeres.
Según Alcoba, este compromiso excesivo y compulsivo no tiene que ver con circunstancias externas propias de la tarea que desempeñan, ya que en cualquier actividad puede haber picos de trabajo en que una se dedica cien por ciento. "Las workaholics no aflojan nunca, su preocupación no cede, no importa si la empresa lo requiere verdaderamente o no. Ellas piensan en el trabajo, cuando están trabajando y cuando se van de la oficina".
Pero en la mayoría de los casos la alta dedicación al trabajo no redunda en una sensación de haber cumplido. Es frecuente la ansiedad e inseguridad, los pensamientos acerca de la baja calidad del propio trabajo, el miedo a la pérdida o a recibir una evaluación negativa por parte del jefe.
El proceso funciona como un círculo vicioso, ya que la única solución que las adictas al trabajo perciben como posible es incrementar aún más sus esfuerzos.
Gabriela Martínez Castro, Directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA) explica que "se trata de mujeres ansiosas, híper exigentes, a quienes les es más sencillo cumplir de forma permanente con obligaciones, que dejar de hacerlo. Esto último, en más de una oportunidad, les genera más ansiedad, es decir, al vacacionar o parar con la actividad, quedan sin el vehículo de descarga habitual, que es trabajar, lo cual termina provocando más ansiedad y estrés que si continuaran con la vida cotidiana".
Martínez Castro señaló, que la identidad de las adictas al trabajo se reduce a su trabajo y a actividades recreativas que tienen que ver con su profesión. "Todo lo que hacen fuera del trabajo es vivido con culpa y su conversación suele girar exclusivamente en torno a su actividad laboral, sintiendo gran placer cuando hablan de todo lo que trabajan y de lo arduos que son sus días". "La presión de sentirse imprescindibles y el miedo a dejar de serlo en algún momento, conforman una espiral que atrapa cada vez más y de la que sólo es posible salir reflexionando sobre las propias necesidades y eligiendo sin miedos. Es importante comprender que atender equilibradamente a todas las facetas de nuestra vida no implica renunciar a nuestro éxito profesional", explica Alcoba.
Fuente: Télam

Violencia en vacaciones

Por qué se descontrolan los jóvenes en la costa
El alcohol, la droga y la falta de límites influyen en el fenómeno.
Así se titula el artículo de hoy en La Nación.
Como siempre, pego en el blog, artículos que creo deben ser leidos y meditados.

Discusiones que terminan en muerte, violencia en las discos y alcohol sin límites. El descontrol de los jóvenes en la costa es cada vez mayor. La situación es compleja y hay varias causas que la provocan.
Especialistas consultados por La Nacion coincidieron en que el descontrol aumenta porque los chicos no poseen referentes adultos, tienen menos límites y se desinhiben con el alcohol y la droga.
Agregan que el factor que más influye es el personal, es decir, la educación en el hogar y la atención y contención de los padres en la problemática adolescente.
Justamente, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, exhortó ayer a los jóvenes, a los dueños de las discos y de los quioscos que venden alcohol a "tener mayor responsabilidad social".
También se permitió una reflexión a las familias y a los padres de los chicos que están ahora de vacaciones: "Es fundamental reforzar el diálogo con los hijos, renovar la confianza en nuestros jóvenes, pues los necesitamos como constructores de una Argentina mejor" (ver nota aparte).
En una recorrida que hizo La Nacion por la noche marplatense, algunos comerciantes reconocieron que triplicaron sus ventas de bebidas alcohólicas durante enero, respecto del año anterior y sus potenciales compradores eran los adolescentes.
En cuanto al crecimiento de la violencia entre los jóvenes, Rosa Petronacci, psicoanalista, especialista en niños y adolescentes y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) sostuvo que "es un fenómeno complejo atravesado por múltiples factores sociales, culturales, familiares, e históricos y no hay una causa única que lo explique".
Sin embargo, indicó que "los adolescentes tienden a la descarga inmediata, y si a eso se le suma el alcohol y la droga, la inhibición baja y se favorece a acciones sin pensar".
Según Miriam Mazover, psicóloga y directora del Centro Dos, una Asociación civil para la asistencia y docencia en Psicoanálisis, "la violencia y el descontrol están creciendo en todos lados, y no sólo en la costa, porque algunos adultos no ejercen bien su función de amparo, de protección y de transmisión de la diferencia, es decir, saber diferenciar los roles y qué está bien y qué está mal".
La especialista precisó: "Cuando desaparece la función del adulto y con ella la noción de diferencia, aparece la acción sin ley, la violencia".
Para Mazover, la sociedad también invita a que muchos padres no cumplan con su función. "Estamos inundados de estímulos para que los padres se igualen a los chicos y no les pongan límites ni les transmitan valores", sostuvo.
Eva Rotenberg, psicóloga y directora de la Escuela para Padres, coincidió con su par. "A los padres les cuesta poner límites. Esa falta de autoridad que comienza cuando los chicos son pequeños y continúa en la adolescencia, lleva a que los chicos se descontrolen más", dijo.
Las psicólogas coincidieron en que el adolescente necesita límites claros y no violentos y que es fundamental que los padres generen vínculos de confianza, los escuchen y los contengan. "La presencia afectiva del adulto en una etapa tan difícil como la adolescencia es una de las claves para un buen desarrollo", añadió Petronacci.
Además el diálogo es fundamental antes de que los chicos partan de vacaciones con los amigos.
Adrián Dall Asta, director ejecutivo de la Fundación Proyecto Padres, que durante el verano realiza acciones educativas sobre el descontrol adolescente en las playas bonaerenses, manifestó su preocupación: "Desde el comienzo de la temporada la fundación está denunciando casos de violencia en la costa. El grado de descontrol y de desconcierto de los chicos es muy grande".
Según Dall Asta, en San Bernardo "los jóvenes toman alcohol como agua desde las cinco de la tarde y además la droga circula por todos los balnearios".
Para el director de la fundación, los padres no son los únicos responsables. "Los chicos están huérfanos de padres, de un Estado que les ponga límites claros y de una buena educación", detalló y sostuvo que "esta ausencia de modelos termina en violencia porque los jóvenes necesitan manifestarse; el descontrol es un llamado de atención para los padres".
Por otro lado, Vivian Perrone, presidenta de la Asociación Madres del Dolor, también se mostró consternada por el descontrol en las playas. "Nos confirmaron que desde el 1º de enero hasta el 15 se ahogaron 11 jóvenes. Tres de ellos murieron por haberse excedido con el alcohol y todavía se está investigando qué sucedió con el resto", dijo.
Los especialistas consultados coincidieron en que lo que sucede en la costa es una expresión magnificada de lo que ocurre todo el año con jóvenes de todos los estratos sociales.

El desafío que se viene en las empresas...

La NOTICIA dice que se vivió una noche de descontrol en un boliche de Recoleta, durante una fiesta de fin año. En el lugar había cerca de 200 personas, empleados del hipermercado Carrefour. Cuando promediaba el evento, varios asistentes comenzaron a discutir entre sí, hasta que tres de ellos se tomaron a golpes de puño. Los incidentes terminaron con la detención de cuatro personas y el traslado de un joven al Hospital Fernández, con cortes en el cuero cabelludo, hematomas múltiples más un patrullero destruido y daños considerables en el boliche Pagana y heridas en sus empleados.
Este descontrol es lo que las empresas aún no se han animado a tratar desde los sectores de Recursos Humanos. Este será el desafío de los próximos dos años si no se quiere colapsar.
Recuerdo cuando era gerente en grandes empresas y organizábamos las fiestas de fin de año. La gente solía comportarse de una manera controlada en el 98% de los casos pues a nadie se le ocurría perder un empleo o quedar mal delante de sus jefes y compañeros por una noche de lujuria. Podía haber una excepción pero nunca un descontrol masificado.
Solo estando pasado, exaltado, confundido y sin dominio de uno mismo, una persona con cierto nivel de contención empresaria no pueda dominarse.
Esa gente no está desubicada. Está enferma. Hasta que no se entienda que ese descontrol es solo el reflejo de otros problemas, seguiremos por mal camino.
Sería bueno que alguien se de cuenta, todavía estamos a tiempo, pero no queda tanto tiempo.

INFORMAMOS

Lamentablemente, un virus de los que andan por la web y son resistentes a los antivirus nos perjudicó seriamente el día domingo ppdo.
Hemos perdido los archivos de clientes y participantes que teníamos clasificados y ordenados por diferentes parámetros: por ejemplo, miembros de grupos que participaron en talleres, alumnos de cursos, participantes de coaching, personas con adicciones que realizaban coaching, entre otros.
Los emails en listados alfabéticos estaban con su back up al igual que nuestros cursos y talleres y otros archivos propios de nuestros años de trabajo. Pero reordenar lo perdido sería algo casi innimaginable.
Lamentamos si ésto provoca algún inconveniente. De nuestra parte, seguiremos brindando el mismo servicio de excelencia que siempre, pero nos comunicaremos directamente por los blogs y ya no enviaremos cadenas de mensajes mensuales ni promociones algunas porque se ha complicado este tipo de acciones en la web.
Internet es un medio maravilloso de trabajo, comunicación e interacción. Pero hay que convivir con personas que no sabemos si por maldad, idiotez o enfermedad, se ocupan de destruir en lugar de construir.
Gracias a todos por entendernos y seguimos en contacto !!!

Los cambios de los recursos humanos

El mejor empleado puede cambiar.
Un día decide abandonar la empresa.
O empieza a no ser el mejor…
¿Porqué?

  • Desmotivación
  • Carrera
  • Ingreso mensual
  • Estrés / Burnout
  • Conductas compulsivas o adicciones
  • Cambios familiares
  • Otros

Primera Reflexión Propuesta:
¿Cuál es la responsabilidad de la empresa frente a este cambio?
1.Inacción
2.Lentitud de reflejos
3.Mirada ausente
4.Monitoreo deficiente
5.Otra

Segunda Reflexión Propuesta:
¿Cuál es la responsabilidad del empleado?
1.Problemas emocionales personales
2.Problemas o cambios familiares
3.Ambición
4.Personalidad
5.Relación con su jefe directo o con la Cia.
6.Conductas compulsivas o adicciones
7.Otra.

¿Cómo lo podemos ayudar? = ¿Cómo lo podemos recuperar?
Aplicando el Ver vs. Mirar:

*CONFLICTO/ CRISIS: Dificultad, aprieto, apuro, trance, preocupación, desasosiego, guerra, lucha, enfrentamiento, desacuerdo.

*Falta proyecto de vida.

*Desestimación o pérdida del afecto.

*Baja autoestima: Cuando se cae, se desploma.

*Problemas alimentarios: obesidad, bulimia, anorexia.

*Compulsiones varias: ludopatía, fumador, bebedor, etc.

*Cambios en la condición familiar.

*Cambios de carácter.

*Ausencias reiteradas: sobre todo los días lunes.

*Pedidos de ayuda no considerados, pequeños gestos que dicen mucho.

*Uso de la palabra vs. silencio.

Cuando hemos podido ver, podremos hacer foco en la verdadera causa del cambio, podremos modificar su efecto porque tomaremos decisiones correctas.
Piénselo !!!.

Advierten sobre el uso abusivo de los celulares en los chicos

Clarín titula así un artículo que toma como base un episodio ocurrido en España con dos menores, de 12 y 13 años, que están siendo tratados como adictos al teléfono móvil.
Ya se habla de "tratamiento por el uso adictivo de esta "droga" tecnológica ".
Digamos que esta conducta compulsiva se sumará en breve a la ludopatía, las compras compulsivas, el abuso de videojuegos, entre otros.
Como en cualquier adicción o conducta compulsiva, lo difícil será que el adolescente, niño o no tan niño ni adolescente pueda reconocer su adicción.
En España dicen que el tratamiento de estos menores no podrá ser inferior a un año.
Para pensar...

Mentira: un común denominador en la adicción

Mentira, pensemos en su significado real: Mentir es decir o manifestar algo opuesto a lo que se sabe o se cree. Desdecirse, no conformar una cosa con otra. Faltar a lo prometido. La mentira es sinónimo de engaño, falsedad, cuento, disimulo, artificio, fábula. Es aparentar lo que no es. Es ocultar. Es omitir. En este eje para trabajar la ADICCIÓN O LA CONDUCTA COMPULSIVA concreta.
Hay un ejercicio en creatividad que trabaja con sinónimos.
EXCUSA = pretexto, evasiva, justificación, disculpa, descargo, coartada.
ENOJO = irritación, cólera, ira, rabia, furia, acaloramiento, molestia, disgusto, descontento.
Piense en Mentira, Excusa y Enojo. Relacione los sinónimos con su vida cotidiana y verá la realidad desde otro lugar. Verá que muchas cosas que cree no hacer, son realizadas permanentemente o cambian según sus circunstancias.
Reflexione, es bueno reflexionar.