LAS NUEVA ADICCIONES, SOLO HABLAN DEL MISMO PROBLEMA: ¿porque se es adicto?

En un artículo de Clarin dicen que la comida chatarra genera la misma adicción que las drogas. Es decir, afecta el "sistema de recompensa", que causa una sensación de bienestar. Para las personas obesas, atrapadas en la compulsión de comer, la comida chatarra podría ser tan adictiva como la cocaína o la heroína. El tema es que todo puede ser una adicción.
Estar en Facebook todo el día, mostrandome acostado, parado, riendo, cantando, bailando,y en un exposición narcisista exagerada.O sacarme fotos sin parar con la nueva cámara digital.
Fumar, beber alcohol, o simplemente jugar al bingo o a la ruleta todo el día.En otro artículo de La Nación hablan de que la prohibición de fumar hizo que proliferen mesas en las veredas y que pese a todas las leyes, el tabaquismo sigue en aumento.
Una adicción no se corta por una ley.Tampoco porque nos digan que "nos morimos" si seguimos adelante con esa adicción.Lo más probable es que nos estemos queriendo morir y por eso no dejamos la adicción. Aunque esto no sea asumido ni reconocido en ningun sentido.
La adicción o la conducta compulsiva es solo el quitapenas de otro problema mas profundo.La sustancia o la acción adictiva es el modo que el adicto tiene de expresar lo que no puede verbalizar.
Mucha gente deja de comer y pasa a fumar.O deja de fumar y pasa a ser obesa.Otros dejan drogas duras pero fuman como una chimenea (esto se ve mucho en las internaciones de desintoxicación que lo único que no prohiben es fumar cigarrillos de marca).
Para dejar de ser adicto, hay que preguntarse porque necesito de esa adicción para vivir y que tapo de mi problemática frente a la realidad cada vez que consumo o desarrollo mi adicción o conducta compulsiva.
Cuando uno encuentra la causa, recién ahí puede modificar el efecto y puede tomar decisiones acertadas.
El tema no es dejar de fumar o comer. El tema es dejarse de mentir a uno mismo y a los demas. Jamas puede haber "placer" en lo que me hace mal. Puede haber un error de concepto en lo que es "placentero".
Recordemos que lo afectivo y lo proyectivo es básico en un ser humano y en su relación con las adicciones.

Escribir ayuda...

En un artículo de La Nación, hablan de los efectos de la escritura en la Salud.
Desde Cre-In® y las diferentes técnicas de creatividad (que son todas escritas) podemos asegurar que es así. Por eso transcribimos esta nota que es muy interesante.
Pueden leerlo en
http://gemorelaxcreativo.blogspot.com

COACHING PARA DEJAR DE FUMAR

En un artículo de Clarín hablan del "Efecto Sandro" y la gran cantidad de consultas para "dejar de fumar". Se citan distintas medicaciones pero no se dice lo principal: fumar es una conducta compulsiva oral que si se abandona por un medicamento o sin saber la causa del "porque fumo" se suplantará por otra adicción o compulsión oral.
Es muy común que alguien que fumó diga: cuando dejé el cigarrillo engordé. Es cierto, comer en exceso es una compulsión oral igual a fumar.
Muchas veces he comentado que la adicción o conducta compulsiva es solo el acto reflejo de lo que no puedo verbalizar.
El tema es dejar de fumar entendiendo no solo que me hace mal: eso lo se si compro un paquete de cigarrillos que dice "el fumar es perjudicial para la salud" y lo prendo igual.
Lo importante es saber "porqué fumo". Y la respuesta no es "porque siento placer"... no nos engañemos. Porque sino el coach debe "dispararle": ¿le da placer perjudicar su salud?...
Solo cuando se hace foco y se encuentra la causa, se puede modificar el efecto y tomar decisiones acertadas.
Una compulsión se suplanta por otra cuando solo miro el objeto y no veo el problema.
Tenemos un servicio especial que es COACHING PARA DEJAR DE FUMAR. Se sustenta en el Coaching Creativo y se acompaña con visualizaciones y gemoterapia.

EL VALOR DE DECIRNOS LA VERDAD

El domingo en La Revista de La Nación, leí en la última página la sección "Reflexiones" escrita por Teresa Batallanez con el título "El valor de decirnos la verdad".
Me pareció algo bueno, porque siempre he insistido en que por dura que sea la voz frontal, sincera y valiente siempre es mejor que las de falta de coraje para decir lo que siente y que solo confunde y crea desorden interno.
Una vez, un hombre que fue importante en mi vida, me dijo "hay cosas que mejor no decir". Después estudié adicciones y conductas compulsivas y aprendí que "adicto" es alguien que no verbaliza lo que le pasa y por eso lo pone en actos perjudiciales para sí y para los demas. Ahí entendí mucho acerca de sus problemas y la coherencia entre estos problemas y su forma de pensar.
Para reflexionar, copio textual lo escrito por la jefa de Servicios Periodísticos del Exterior de LA NACION.
"Te queda pintado!", dice la vendedora mientras la clienta se mira al espejo el calce de unos pantalones que visiblemente la desfavorecen y no son del talle adecuado.
"Se quedaron fascinados con vos, quedás primero en la lista", exclama alegremente la consultora a un entrevistado al que nunca más volverán a llamar ni para un gracias-por-participar.
"Hace un mes que nos conocimos y no me llama; para mí que no le interesé", llorisquea una chica mientras su mejor amiga le jura: "¡Nada que ver! Estoy segura de que le encantaste; ya te va a llamar".
"No me eligieron para el concurso", dice el hijo. "No te preocupes: vos sos mejor que todos", responde el padre.
O el gastado "no sos vos, soy yo", que sirve a muchos como argumento para terminar una relación.
¿Por qué cuesta tanto decir la verdad? ¿Es temor? A veces. ¿Es hipocresía? Otras tantas. ¿Es respuesta automática? Casi siempre. Son respuestas sin filtro, respuestas para zafar, respuestas para pasar a otra cosa. Productos del facilismo, porque es más simple una mentira prefabricada que elaborar un argumento sensato y cuidadoso para decir lo que para el otro no es tan grato escuchar.
El abuso de la respuesta automática va creando una atmósfera gris, insípida, neutral, donde conviven el permanente "está todo bien" con el método del disimulo, de la mentira piadosa, de la verdad a medias, de no decirlo todo, de quedarse con una parte de la verdad. Sus ususarios se refugian en una falsa idea de bondad o de buenas intenciones mientras se desligan de la responsabilidad que a todos nos cabe frente a la verdad. "Ya se va a dar cuenta solo"; "que se lo diga otro"; "la vida se encargará". Mentira. Padres, hijos, profesionales o ciudadanos: todos tenemos una responsabilidad importante frente a la verdad.
Pareciera que la noción de mentira piadosa amplía su espectro con el correr de los años. Se recurre a la mentira hasta cuando es innecesario, simplemente por un hábito que nos ha distorsionado la estética moral y nos convence de que ciertas mentiras quedan más lindas que la verdad.
Estamos agotados un viernes a la noche, pero cuando un amigo llama para ir al teatro inventamos que acaban de caer los suegros.
Por cuestiones económicas sólo podemos hacer una reunión chica para nuestro cumpleaños, pero nos empeñamos en difundir que no nos gusta festejarlo.
Queremos evitar a un personaje nefasto y decimos que estamos con probable gripe porcina cuando respondemos a una invitación en común.
En algunos casos, hay negación o autoengaño. En otros, faltamos de modo consciente a la verdad.
Las que creemos pequeñas e inofensivas mentiras se van acumulando en nuestro disco rígido cerebral, allí de donde extraeremos información para próximas respuestas cuya estructura de funcionamiento se verá afectada con la mentira como componente de base.
Así vamos armando un entramado donde se dificulta separar lo verdadero de lo falso y se va formando un terreno donde siempre hay una justificación para la respuesta gris, poco jugada, no comprometida o distorsionada.
Y a todos, por más dolor o incomodidad que nos cause, nos hacen mucha falta esas voces valientes, frontales y escasas que tienen el coraje de decirnos la pura verdad.