Somos un equipo formado para concientizar a personas, grupos, instituciones sobre el tema de las conductas compulsivas que están instaladas en el seno de nuestra sociedad.
Consideramos que desde varios flancos, ámbitos, estamos siendo inoculados en forma permanente por símbolos que nos hacen creer que a través de la satisfacción instantánea y del pensamiento mágico podemos completarnos y satisfacer nuestras necesidades básicas afectivas, sociales e intelectuales.
A este embate no escapa ninguno de nosotros. La cuestión es cómo cada uno lo recibe, lo internalizar, qué decodifica y qué hace con él.
Los adultos tenemos en nuestra vida felicidad, inconvenientes, trabajo, dolores, tristezas, pérdidas y logros, etc. A través de cualquiera de estos aspectos se pueden filtrar mensajes engañosos que pueden hacernos creer que por una determinada vía solucionaremos nuestros problemas.
El exceso de información y la disponibilidad instantánea de símbolos con características mágicas pueden tentarnos a tomarlos como soluciones alternativas, placebo, etc.
Compramos y consumimos café, alcohol, aspirinas, té, revistas, ropa, jugamos pocker por Internet, cartas, vamos a hipódromo o al casino.
Todo esto es natural y está a nuestra disposición. La cuestión es que a través de adoptar alguno de estos caminos en forma sistemática considerando que nos calmamos o resolvimos algo, y desde aquí tal vez puede comenzar alguna conducta adictiva.
La verdad es que algunos lo pueden tomar como una distracción pasajera, y en otro se puede tornar adictivo.
Lo importante es detectar esta conducta adictiva que siempre tiene su base en un rasgo más profundo de la personalidad y es allí por donde se debe comenzar a preguntarnos qué está pasando.
La conducta adictiva es la punta del iceberg y nos tiene que llamar la atención.
Esto ocurre con los adultos y los adolescentes y niños. En los adultos nos encontramos frente a una personalidad definida instalada que habría que revisar e intentar corregir de ser necesario, con ayuda terapéutica y contención familiar.
Tenemos que reconocer que cuando esto ocurre es porque todo el núcleo familiar social está resultando disfuncional. Por esto el trabajo es de conjunto para ayudar al que está pasando por ese proceso adictivo.
El cariño, la comprensión, el acompañamiento, la paciencia, el llamar a las cosas por su nombre son actitudes necesarias para atravesar esta etapa. Dependerá de muchos factores el tiempo que llevará salir de la situación satisfactoriamente.
Es importante reconocer y aceptar la situación para empezar a corregirla, para desandar el camino que la condujo hasta ese lugar de conflicto. Suelen darse actitudes de negación y huida, para no reconocer lo propio en el desencadenamiento de la enfermedad.
Se tiende a considerar que es aceptable socialmente una determinada conducta, se dice, se le va a pasar, que es del momento, que todos lo hacen, y así cualquier otro tipo de justificativo que profundizan el problema en vez de caminar hacia un enfoque más adulto y positivo de la realidad.
Consultar con terapeutas especializados en el tema es fundamental y desde allí luego del análisis profundo y global de la situación, buscar la técnica de recuperación más adecuada para cada caso.
Desde nuestro lugar proponemos algunos tips naturales que colaboran con cualquier tipo de tratamiento y además funcionan como actitudes saludables para todos.
1. Cambiar la mirada sobre lo que nos pasa
2. Aceptar lo que está sucediendo
3. Pedir ayuda
4. Caminar, hacer ejercicios
5. Leer
6. Tomar agua, respirar concientemente
7. Hablar con amigos diferentes
8. Ir al zoológico
9. Ayudar a alguien desinteresadamente
10. Tener pensamientos positivos
11. Hacer lo que me gusta
12. Saber cuáles son mis preferencias
13. Vivir el momento presente al máximo
14. Utilizar todas nuestras capacidades cognitivas
15. Reconocer que yo soy esto hoy, pero que no soy este problema.
16. Soy un ser con todas las posibilidades para salir del problema.
17. Confiar en que los demás me ayudarán
18. Dejarme ayudar
19. Saber que me puede pasar a mí y le puede pasar a otros.
20. Evitar totalmente este tipo de conductas adictivas descriptas
21. Mirar hacia adentro de cada uno para buscar la causa profunda que nos lleva a adoptar estas modalidades
22. Ver el problema como una oportunidad, como un aviso de que tengo algo para cambiar, algo que ya no me sirve, que no es positivo para mí.
23. Saber que todo pasa.
El aspecto fundamental es reconocer una conducta adictiva en los chicos y adolescentes.
Lo ideal lo óptimo es la prevención, para lo cual deberemos hablar, escucharlos, verificar sus conductas, sus entretenimientos, amigos, salidas, elecciones, ser un ejemplo positivo para ellos, hablar de los conflictos con naturalidad y comprometernos con la educación.
Deberíamos poder identificar en la sociedad los mensajes mágicos, subliminales y los directos, y reconocerlos. Esto también forma parte de la educación de nuestros hijos y de nuestro compromiso social en general.
Por ejemplo en un chico, completar un álbum o dos de figuritas es una cosa, completar diez es otra.
Navegar una hora o dos en I, es una cosa, pasarse toda la noche es otra.
El otro día escuché a una chica en el colectivo adolescente, que le comentaba a sus compañeros de colegio que para ella Facebook era una droga y que no podía parar. Esto es el comienzo de una conducta adictiva.
Lo mismo con el vino, la cerveza, los celulares, el tabaco, los antibióticos, aspirinas, antidepresivos, juegos varios, casino, juego de caballos, máquinas de tragamonedas, exceso de trabajo, sexo, y otras drogas más pesadas.
Tengamos en cuenta que drogas son todas, unas afectan el comportamiento social personal y otras involucran a los demás y la seguridad física propia y de los demás.
La propuesta está, existe, es libre, el tema es cómo utilizarlo y para qué. La vida no pasa por ahí, ese es solo un aspecto, un dato más de la realidad.
Las drogas, la posibilidad de llegar a una conducta adictiva está y estará siempre porque forma parte de lo que los seres humanos hemos creado, el tema es qué tomamos de todo esto, qué dejamos entrar en nuestras vidas, y para qué.
Tenemos que saber que estas propuestas seguirán estando, y habrá cada día nuevas variedades de este sistema de comunicación y venta.
Tampoco pensar a mí no me va a pasar, no me tocará, le puede pasar a cualquiera. Hay personas o momentos de la vida más propensos a que algo de esto pueda sucedernos. Dependerá de nuestra estructura de personalidad y fortaleza saber que por ese camino no vamos a ser felices ni mejores.
No hay que negar nada, hay que administrar la información y la saturación que puede producirnos. Es importante no mentirnos y no anestesiarnos. Estar despiertos puede doler, pero tiene que ver con nuestra responsabilidad social, dentro de la familia y en los ámbitos comunitarios
La vida nos brinda múltiples posibilidades de desarrollo, no es necesario quedarse pegado a algo. Generalmente tenemos más potencial del que creemos.
Cada uno tiene que estar preparado para reconocer el significado de calidad de vida para sí mismo.
El crecimiento de la ludopatía
Este artículo de La Nación me pareció rico por la información.
Desde el Coaching Creativo aplicado a la Ludopatía, pienso que lo importante es saber que el tema está en que el juego es una elección "quitapenas" igual que el alcohol, el cigarrillo, la droga, la compra compulsiva o lo que sea.
La adicción es la verbalización de lo que no se dice. Es poner en acto lo que no se expresa en palabras.
Por eso, hablar es fundamental para evitar caer en adicciones o conductas compulsivas o en socioadicciones.
Este es el artículo completo:
Juego online: auge, negocio y polémica
En los últimos tres años, una parte del negocio del póquer, la ruleta y las máquinas tragamonedas parece haberse mudado a la Red: con una expansión explosiva en el país, la oferta de apuestas en línea atrapa a un público cada vez más numeroso. Las cifras del fenómeno, el riesgo de las conductas compulsivas y el vacío legal en que operan las firmas del sector.
En los últimos tres años, una parte del negocio del póquer, la ruleta y las máquinas tragamonedas parece haberse mudado a la Red: con una expansión explosiva en el país, la oferta de apuestas en línea atrapa a un público cada vez más numeroso. Las cifras del fenómeno, el riesgo de las conductas compulsivas y el vacío legal en que operan las firmas del sector.
Por Lorena Oliva
Ruleta, póquer, tragamonedas, apuestas deportivas, lotería, bowling, carreras de caballos... Sólo basta un simple click de mouse para que una inmensa y sofisticada oferta de juegos de azar se despliegue en nuestra pantalla y nos haga creer, por un instante, que el tanto más inofensivo Solitario de Windows es cosa de la prehistoria.
Es que el mundo de los juegos de azar también se ha visto atravesado por el avance de las nuevas tecnologías, al igual que otros tantos rubros y aspectos de la vida cotidiana. Y a velocidad de vértigo: cuentan que el primer juego de azar en línea nació en Finlandia, en 1996. En nuestro país, el desembarco más o menos formal de las primeras empresas tuvo lugar unos diez años más tarde. Y en estos tres años su presencia en el mercado local -considerado por los expertos del sector como uno de los más atractivos de América latina por su potencial en materia tecnológica- ha crecido de manera tan explosiva que algunos de los pesos más pesados de la industria, como el empresario K Cristóbal López y el grupo español Codere, han realizado ya movidas estratégicas -o están por ahora a la expectativa-, a fin de ganar una posición de liderazgo en un mercado que, se descuenta, va a crecer de manera exponencial en los próximos años.
Dada la condición virtual y dinámica de Internet, no hay datos concluyentes sobre la cantidad de sitios web de juego online que ya operan en el país: la cifra oscila entre la treintena y los 300, según diversas fuentes, y todos actúan en un terreno de dudosa legalidad. Pero a esta oferta local hay que sumar la posibilidad que tienen los usuarios de acceder a los sitios internacionales de casinos virtuales, un universo ilimitado como puede comprobarse con sólo rastrearlos en un buscador.
La moda, el marketing publicitario y la posibilidad siempre tentadora de ganar dinero fácil le dan impulso a este boom comercial, pero también se lo dan el más sombrío costado de la privacidad y el anonimato que garantiza la Red, tras el cual pueden esconderse tanto la participación de menores como los riesgos de la ludopatía. En cualquier caso, es un hecho que el azar ha dejado de ser materia exclusiva de casinos, hipódromos y loterías para ingresar en los hogares de la mano de Internet. Y esta convergencia entre los juegos de azar y la tecnología, con todas sus particularidades y riesgos, apunta directo a un target específico, generalmente esquivo a la maquinaria del juego convencional: las jóvenes generaciones, especialmente seducidas por el póquer Texas Hold´em, una variante del póquer que, por ejemplo, ya convoca a 800.000 usuarios locales en la escuela gratuita de la mundialmente famosa Pokerstars, y a un millón y medio de argentinos en Facebook.
Fernando S. comenzó a jugar póquer por Internet en sus tiempos de estudiante secundario, cuando por una cuestión de edad todavía tenía vedado el ingreso a cualquier casino. "El póquer era muy popular entre mis compañeros. Jugábamos vía Internet. Nos contactábamos por chat y nos juntábamos a jugar", recuerda hoy, a sus 20 años. "El año pasado empezamos a dejar -agrega-. Porque nos divierte mucho más juntarnos en la casa de alguno a jugar por fichitas, nunca por plata", aclara, y en su aclaración deja entrever esa falta de aceptación popular que suele tener el mundo de las apuestas por dinero, a pesar de sus enormes esfuerzos por ser asociada con conceptos como el entretenimiento o la socialización.
Deporte y entretenimiento
También entre las empresas de juego online instaladas en nuestro país se percibe esta misma intención de combatir prejuicios y de ser asociadas, en cambio, con el entretenimiento familiar, inofensivo y alegre, y con las bondades del deporte. Todos los recursos publicitarios y tecnológicos apuntan en esa dirección.
"Lo nuestro no es gaming (apuestas en juegos de azar) sino entertaining . Contamos con tantos mecanismos de control para saber a quién tenemos del otro lado que, por eso mismo, no somos los favoritos de los grandes apostadores", asegura Andrés Wasserman, CEO de bwin, filial local de una empresa austríaca líder en apuestas online que desembarcó en nuestro país en 2006.
Aquel año, durante una gira internacional de Boca Juniors, podía verse el logo de bwin en la camiseta de los jugadores. Pero el asunto generó tanta polémica, debido a que ese esponsoreo no estaba autorizado por la AFA, que rápidamente fue eliminado. Pokerstars utilizó una estrategia similar de penetración en el mercado local, pero en la camiseta de River Plate. Y también hubo polémica. Pero como la firma se presenta como una escuela gratuita de póquer, las objeciones no prosperaron.
"Es cierto que en el mercado del juego online pesa mucho la cuestión generacional -analiza Wasserman, de bwin-. Pero en líneas generales formamos parte de una sociedad más tecnológica, que gusta de un juego más sofisticado. Este es un producto de nicho, pensado para un público ABC 1 y C 2. Se necesita tiempo, hay que tener banda ancha y un cierto conocimiento de la tecnología."
En su sitio web, bwin también ofrece la posibilidad de jugar al póquer, entre otros juegos de casino, así como la realización de apuestas deportivas. Esta empresa, VCApuestas y Pálpitos Deportivos son las únicas que funcionan con algún tipo de respaldo legal, al haber celebrado acuerdos con alguna lotería provincial. Sin embargo, ante la falta de una ley nacional que regule la actividad, suelen ser consideradas ilegales por buena parte de los operadores y funcionarios del sector (ver recuadro).
Distinto es el caso de la escuela de póquer Pokerstars, que en los últimos tiempos ha hecho una inversión millonaria en publicidad y esponsoreo a través de la cual convoca no sólo a aprender la variante Texas Hold´em sino también a participar en los torneos presenciales que organiza, y en los que sí circula dinero.
Podría haber otra apuesta detrás de esta estrategia. Según aseguraron fuentes del sector, que prefirieron no ser nombradas, la razón por la que Pokerstars invierte tanto dinero en su escuela gratuita de póquer -Pokerstars.net- es simple: "Con eso apuesta a que, sobre la marcha, el usuario se aburra de jugar en forma ficticia y quiera hacerlo por dinero real. Y entonces, además de los torneos presenciales, cuenta con su variante online - Pokerstars.com -".
Por política de la empresa, los únicos voceros de Pokerstars son sus jugadores más experimentados. Sin embargo, LA NACION pudo saber que los usuarios argentinos tienen vedada la participación en el dominio Pokerstars.com por decisión de la propia empresa, hasta tanto existan leyes en el país que regulen el mercado de los juegos de azar virtuales. Claro que hay excepciones: si el jugador tiene una cuenta bancaria en el exterior, puede salvar todas las barreras.
El resto de los sitios web de juegos y apuestas funcionan sin ningún permiso, en algunos casos ofreciendo sus servicios en forma gratuita y con la opción de vivir la experiencia del juego apostando dinero ficticio, aunque la gran mayoría también ofrece la alternativa de jugar con dinero real. Sólo basta con tener una tarjeta de crédito para hacerlo.
En resumidas cuentas, a pesar de que se trata de una industria que mueve miles de millones en el mundo -el año pasado, el volumen de juego online superó los 12.000 millones de euros a nivel global, de acuerdo con algunas estimaciones-, su desarrollo local todavía está, valga la redundancia, de alguna manera librado al azar.
El volumen de dinero que maneja la industria del juego real no es para nada menor. Fuentes del mercado estiman que en 2008 generó en la Argentina ingresos por 3400 millones de dólares. Y aunque nadie se atreve a difundir cifras de lo que ocurre en el mundo virtual, esa sola cifra nos habla de un mercado potencial muy apetecible.
A la espera de una ley
Otra vez, la falta de una ley específica es lo que por ahora frena las apuestas sobre el mundo virtual de algunos de los principales actores de la industria del juego real, según ellos mismos explican. Hablamos de empresas como el grupo español Codere, que opera 14 bingos en la provincia de Buenos Aires, y la firma Casino Club, de Cristóbal López, dueña, entre otras cosas, de 11 casinos y 14 salas de tragamonedas.
"Nosotros compramos la firma Tecno Acción en sociedad con otras empresas mirando a futuro, para incursionar en la industria online cuando estén dadas las condiciones en materia regulatoria. Vemos que su crecimiento es monstruoso en el mundo", señala Ricardo Benedicto, socio de López en Casino Club.
A nivel mundial, el monto jugado en forma virtual representa casi el 6 por ciento del total jugado, de acuerdo con estimaciones de la consultora internacional H2 Gambling Capital. En dos años se espera que este porcentaje trepe al 8 por ciento, aunque su techo rondaría el 10 por ciento. Es que, como afirman diferentes operadores consultados, no estamos aquí ante una misma experiencia -el juego- vivenciada en dos plataformas diferentes -la real y la virtual-, sino ante dos experiencias bien diferentes.
"No creemos que el juego online sustituya necesariamente la posibilidad de juego situado en ámbitos de socialización como pueden ser las salas de entretenimiento. Tenderán a convivir pero son experiencias distintas. Si bien existe un componente generacional, asociado principalmente al uso de Internet y de la tecnología por los jóvenes, las salas de juego tradicionales siguen ofreciendo un programa de entretenimiento social, una salida con amigos, el contacto directo con otros", observa Juan Pablo Peredo, director de Relaciones Externas de Codere Argentina S.A.
La experiencia de Sara H., de 60 años, guarda relación estrecha con este análisis. Sara suele visitar casinos online como una forma de pasatiempo a la que no le dedica demasiado espacio. "Me encanta la timba, mi pasión siempre fue la ruleta. Voy al casino, pero no tan seguido porque no tengo presupuesto. Entonces juego por Internet, pero un rato, porque la experiencia es otra y, al no jugar por dinero llega un punto en el que me aburro", explica esta ama de casa que se esmera en explicar que lo suyo es por pura diversión. "Nada compulsivo, eh?", acota.
Pero no siempre es lo que ocurre. Una oferta desmedida en Internet con un soporte mediático y publicitario bien amplio y aceitado puede disparar conductas compulsivas si quien está frente a la computadora es alguien vulnerable a este tipo de manipulaciones de la conducta o padece determinadas patologías de base, como depresiones o una propensión a las adicciones.
"No podemos negar el avance que ha significado Internet para la vida. Por otro lado, el juego en sí mismo no es malo. El problema es el uso que puede llegar a darle a esa oferta virtual una persona con problemas afectivos, de soledad, o que está tratando de superar su adicción al juego. Ya no hace falta ir al hipódromo, se ve la carrera por TV y se apuesta a través de la computadora o del celular. Toda esta sobreexposición funciona como una tentación para el jugador compulsivo", alerta la psiquiatra y médica legista Susana Calero.
A su entender, más allá del potencial riesgo que la sobreexposición de esta industria supone para jugadores compulsivos, el actual contexto también es riesgoso entre los más jóvenes.
"Cuanto más manejan la tecnología, más la utilizan, hasta terminar jugando al fútbol virtual. El problema es lo que dejan, que es el tiempo para la vida entre amigos o al aire libre, sobre todo si pensamos que el Estado no está haciendo prevención primaria de los riesgos del juego online ", señala Calero. "Se habla mucho de las adicciones al juego real, pero a pesar de que el juego virtual está muy explotado desde las publicidades y los programas televisivos, nadie habla sobre sus riesgos", agrega Calero, que también es jefa del servicio de adicciones del hospital Alvarez y directora del Centro de Asistencia, Capacitación e Investigación de las Socioadicciones (Cacis).
Pero existen otros riesgos, que tienen que ver además con la responsabilidad de las empresas. "Con los juegos de azar en línea es más probable que los proveedores no estén en condiciones de verificar la identidad del consumidor, ya que la persona que utiliza una tarjeta de crédito u otro medio de pago puede no ser su legítima propietaria. Es más difícil supervisar a los clientes en comparación con los juegos de azar convencionales, donde es posible ver si se trata de un menor de edad, si se encuentra en estado de embriaguez, si ha consumido sustancias tóxicas o si está afectado por el juego compulsivo", señala Héctor Fontanella, director del sitio www.ZonadeAzar.com , de información sobre la industria.
Entre las diferentes conductas posibles que puede tomar el usuario frente a la diversidad de la oferta online , que abarcan desde el uso como mero entretenimiento a la compulsión, la difusión del póquer trajo consigo una práctica novedosa: la del juego profesional.
Basta una recorrida más o menos superficial por los sitios relacionados con este juego para encontrarnos con una considerable cantidad de jugadores que se autoproclaman profesionales. De hecho, Pokerstars cuenta con su Team Pro, integrado por jugadores de diferentes países que realizan giras, participan de campeonatos e intentan cambiar la forma tradicional de mirar al póquer.
Absolutamente contrarios a aceptar que el póquer sea considerado un juego de azar, estos jugadores pueden llegar a admitir que se lo considere un juego de habilidad. Aunque prefieren llamarlo deporte. "El deporte es toda actividad que se caracteriza por tener requerimiento físico, agudeza mental o equipamiento. Requiere además estar institucionalizado a través de clubes o federaciones, exigir competencia con uno mismo o con otros y contar con un conjunto de reglas definidas y conocidas por todos. El póquer cuenta con todos estos requisitos. Es claro que también tiene una cuota de azar. Pero ¿qué deporte no la tiene?", argumenta Leo Fernández, integrante argentino del Team Pro.
Ya sea vivida como profesión, entretenimiento o compulsión, la experiencia del juego online , motorizada por una industria millonaria, se expande en el país librada a su suerte. El Estado, por ahora, mira con cara de póquer.
300 Sitios relevados
Aunque no hay cifras oficiales, los relevamientos informales sitúan en esa cifra el número de sitios de juegos de azar en el país.
6 % Del juego real
A nivel mundial, el negocio del juego online representa un porcentaje menor del juego real, pero se encuentra en rápido crecimiento.
3400 Millones de dólares
Ese fue el volumen del negocio del juego real en 2008 en el país. Se espera que el juego virtual siga la tendencia mundial.
Los tres grandes de la oferta virtual Póquer
Proliferan las escuelas de póquer y los sitios de juego por dinero. El sitio Pokerstars es la mayor sala virtual del mundo con un correlato en la vida real: organiza torneos presenciales.
Apuestas deportivas
Pese al vacío legal imperante, tres sitios funcionan mediante acuerdos con las provincias de Misiones y Tucumán y ofrecen la posibilidad de hacer apuestas deportivas.
Casino online
Ruleta, Black Jack, tragamonedas... la oferta de juegos de casino en la Red es amplia y sofisticada, pero buena parte opera en la ilegalidad.
Aunque no hay cifras oficiales, los relevamientos informales sitúan en esa cifra el número de sitios de juegos de azar en el país.
6 % Del juego real
A nivel mundial, el negocio del juego online representa un porcentaje menor del juego real, pero se encuentra en rápido crecimiento.
3400 Millones de dólares
Ese fue el volumen del negocio del juego real en 2008 en el país. Se espera que el juego virtual siga la tendencia mundial.
Los tres grandes de la oferta virtual Póquer
Proliferan las escuelas de póquer y los sitios de juego por dinero. El sitio Pokerstars es la mayor sala virtual del mundo con un correlato en la vida real: organiza torneos presenciales.
Apuestas deportivas
Pese al vacío legal imperante, tres sitios funcionan mediante acuerdos con las provincias de Misiones y Tucumán y ofrecen la posibilidad de hacer apuestas deportivas.
Casino online
Ruleta, Black Jack, tragamonedas... la oferta de juegos de casino en la Red es amplia y sofisticada, pero buena parte opera en la ilegalidad.
Hiperconectados: la adicción de vivir pegado al celular
Copio este artículo porque habla de otra adicción o conducta compulsiva para ser más exactos que tiene la misma raíz que cualquier conducta de esta índole: la necesidad de tapar los verdaderos problemas: la soledad, la falta de proyecto, la baja autoestima, la falta de conexión real con otro que me ame, etc.
Sepamos que Internet no es malo ni adictivo. El ser humano lo puede usar positivamente o negativamente como a cualquier otra cosa o producto.
Ir al Casino puede ser divertido, si no se cae en la ludopatía.
Beber moderadamente puede ser bueno, si no se convierte en alcohólico. Y asi sucesivamente... A pensar, que como dice George Polya "A pensar sólo se aprende pensando".
La tecnología puede provocar vínculos enfermizos
Laura Reina
LA NACION
Ni el cine logró que Andrea apagara su BlackBerry. Estaba tan entretenida intercambiando mensajes vía Twitter que casi ni prestó atención a la película. Después de la función, su novio decidió que era el momento de plantear el ultimátum: o él o el BlackBerry.
Andrea es uno de los miles de hiperconectados que hay en el país. Son los que pasan todo el día pendientes de su celular y no lo apagan ni siquiera cuando duermen (la excusa es que también lo usan como despertador); son hijos de las redes sociales y de la tecnología, que utilizan no sólo para trabajar, sino, y sobre todo, para socializar.
Según Enrique Carrier, titular de la consultora Carrier y Asociados, en la Argentina hay unas 35 millones de líneas de celular activas, de las cuales un millón están asociadas a los llamados smartphones, aparatos de última generación que tienen la característica de ser computadoras personales ultraportátiles.
También hay otros tantos aparatos que, sin ser teléfonos inteligentes, permiten la navegación virtual y enviar y recibir e-mails. "Esto no significa que todos tengan el abono que permite la navegación ilimitada. Algunos se conectan sólo a través de Wi-Fi, pero siempre tienen algún tipo de conexión", contó Carrier a LA NACION.
En 2007, año en el que llegó al país la tecnología 3G, que permite mayor ancho de banda, se vendieron unos 35.000 equipos inteligentes. En 2009 fueron 800.000. Y ahora ya son más de un millón, lo que habla a las claras de una necesidad creciente de estar cada vez más conectados, en todo momento, en todo lugar.
La explosión de las redes sociales como Facebook y Twitter y la promoción de las empresas de telefonía celular contribuyeron a crear esta necesidad: "Cada vez más, la publicidad se orienta a los equipos sofisticados, con planes más ajustados a la realidad local. Así, la PC pierde exclusividad como dispositivo de acceso y mantendrá su rol como creadora de contenidos. Y los celulares se hacen cada vez más fuertes como herramienta de comunicación inmediata", expresó Carrier.
Aunque el celular es uno de los dispositivos móviles preferidos, está lejos de ser el único. Según una investigación de la empresa de telecomunicaciones Nortel, el 52 por ciento de los latinoamericanos usa cuatro dispositivos móviles (celular, reproductores de música, computadoras de bolsillo y MP4) y otro 12% cuenta con hasta siete dispositivos.
Necesidades distintas
Pero no todos los sectores tienen la misma relación con la tecnología que permite conectividad permanente. Ximena Díaz Alarcón, directora y socia de Trendsity, consultora especializada en análisis de mercado y tendencias, diferencia entre adolescentes, las personas en edad productiva y los adultos mayores.
"La necesidad de conectividad en los jóvenes y adolescentes tiene que ver con la socialización. No estar conectado es quedarte fuera de salidas y otras cosas. Los adultos en edad productiva son los que tienen una relación más conflictiva porque tienen el imperativo de estar conectados para producir. Para muchos, estar disponible las 24 horas puede ser angustiante. Y, en el adulto mayor, la conectividad es una manera de mantener vínculos afectivos con, por ejemplo, sus nietos. No tiene que ver con producir, sino con acercarse generacionalmente a los más jóvenes", comentó Díaz Alarcón.
Natalia Piro, periodista, de 24 años, se considera una chica hiperconectada. No bien se levanta, enciende su BlackBerry y se toma 40 minutos para chequear mensajes y tener un claro panorama antes de salir de su casa. Desde que compró el teléfono inteligente, hace tres meses, va con su aparato a todos lados.
"Me lo compré porque paso mucho tiempo fuera de casa y así estoy conectada. Con el BlackBerry configurás el acceso directo al Hotmail, que en el trabajo lo tengo bloqueado por cuestiones de seguridad informática. Veo Facebook y chequeo Twitter, que lo uso para trabajar. Así no me pierdo de nada, me entero de cosas mucho antes de que salgan en los medios", comenta y reconoce que, aunque en algunas circunstancias trata de no estar pendiente del teléfono, muchas veces no lo cumple.
"Cuando voy al cine, trato de no revisarlo, pero a veces no puedo. Lo mismo en la facultad. Tengo una clase de tres horas y no aguanto. Salgo para chequear qué está pasando", explica Natalia, que, a pesar del entusiasmo que le genera su nuevo aparato, por ahora, no se reconoce adicta a él. "Pero sí conozco gente que ya habla de abstinencia de conexión", aseguró.
María Sofía "padece" a su jefe hiperconectado. "No logro que me mire a la cara más de cinco segundos. Se lo pasa mirando el celular, enviando mensajes de texto o twitteando mientras le hablo. Y lo peor de todo es que, cuando logro que levante la cabeza, inmediatamente le vibra el celular y contesta la llamada. Al principio, me pedía disculpas por atenderlo; ahora se da media vuelta y se va", relató la secretaria ejecutiva, que no quiso dar a conocer su apellido por miedo a que su jefe lea esta nota -probablemente en Internet- y la despida.
Es que aunque la conectividad trae aparejadas cosas maravillosas, como acercar gente a miles de kilómetros de distancia y permitir intercambios con gran cantidad de personas en tiempo real, muchos establecen un vínculo enfermizo con la tecnología.
La obsesión causa daños
El psicoanalista Enrique Novelli, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), sostiene que la tecnología no sólo es útil, sino necesaria, pero advierte: "Es dañina si se convierte en una obsesión. Por ella se empobrecen los intercambios comunicacionales cara a cara. Cuando esto sucede, se crea una modalidad de comunicación que se torna paradójica en tanto que crea la ilusión de estar hipercomunicado cuando en realidad se está aislado".
Según Novelli, hay adicción cuando no se puede prescindir del celular. y su uso es compulsivo. "Si el celular falta, el individuo se angustia. La angustia es indicio de la presencia de un determinado peligro: si no tengo celular, me quedo aislado del mundo. Esto provoca un estado de desamparo. Pero basta que alguien me mande un mensaje para sentirme contenido. El contacto, aunque sea virtual, me alivia."
Sin embargo, a pesar de estar viviendo en la era de la hiperconectividad, Díaz Alarcón comentó que, en los análisis de mercado que realizan en la consultora, es poca la gente que se reconoce adicta al celular. "No lo ven como un vínculo enfermizo", dijo.
La contracara de esta dependencia tecnológica la representa hoy el "estatus" que persiguen algunas personas cuando logran prescindir de ella. "Ahora el lujo pasa por desengancharte, por poder disponer de tu propio tiempo. Así, hay hoteles y bares sin Wi-Fi justamente para no estar ubicable", comentó Díaz Alarcón.
Y Novelli reflexionó: "Si el celular es un instrumento al servicio de la persona, es útil. Si la persona es un instrumento al servicio del celular, es un problema. La clave está en encontrar el equilibrio".
Algo que Andrea decidió aplicar para que su novio no la dejara. Cuando está con él apaga su BlackBerry, pero reconoce que muchas veces se levanta con la excusa de ir al baño y enciende el aparato a escondidas.
Sepamos que Internet no es malo ni adictivo. El ser humano lo puede usar positivamente o negativamente como a cualquier otra cosa o producto.
Ir al Casino puede ser divertido, si no se cae en la ludopatía.
Beber moderadamente puede ser bueno, si no se convierte en alcohólico. Y asi sucesivamente... A pensar, que como dice George Polya "A pensar sólo se aprende pensando".
La tecnología puede provocar vínculos enfermizos
Laura Reina
LA NACION
Ni el cine logró que Andrea apagara su BlackBerry. Estaba tan entretenida intercambiando mensajes vía Twitter que casi ni prestó atención a la película. Después de la función, su novio decidió que era el momento de plantear el ultimátum: o él o el BlackBerry.
Andrea es uno de los miles de hiperconectados que hay en el país. Son los que pasan todo el día pendientes de su celular y no lo apagan ni siquiera cuando duermen (la excusa es que también lo usan como despertador); son hijos de las redes sociales y de la tecnología, que utilizan no sólo para trabajar, sino, y sobre todo, para socializar.
Según Enrique Carrier, titular de la consultora Carrier y Asociados, en la Argentina hay unas 35 millones de líneas de celular activas, de las cuales un millón están asociadas a los llamados smartphones, aparatos de última generación que tienen la característica de ser computadoras personales ultraportátiles.
También hay otros tantos aparatos que, sin ser teléfonos inteligentes, permiten la navegación virtual y enviar y recibir e-mails. "Esto no significa que todos tengan el abono que permite la navegación ilimitada. Algunos se conectan sólo a través de Wi-Fi, pero siempre tienen algún tipo de conexión", contó Carrier a LA NACION.
En 2007, año en el que llegó al país la tecnología 3G, que permite mayor ancho de banda, se vendieron unos 35.000 equipos inteligentes. En 2009 fueron 800.000. Y ahora ya son más de un millón, lo que habla a las claras de una necesidad creciente de estar cada vez más conectados, en todo momento, en todo lugar.
La explosión de las redes sociales como Facebook y Twitter y la promoción de las empresas de telefonía celular contribuyeron a crear esta necesidad: "Cada vez más, la publicidad se orienta a los equipos sofisticados, con planes más ajustados a la realidad local. Así, la PC pierde exclusividad como dispositivo de acceso y mantendrá su rol como creadora de contenidos. Y los celulares se hacen cada vez más fuertes como herramienta de comunicación inmediata", expresó Carrier.
Aunque el celular es uno de los dispositivos móviles preferidos, está lejos de ser el único. Según una investigación de la empresa de telecomunicaciones Nortel, el 52 por ciento de los latinoamericanos usa cuatro dispositivos móviles (celular, reproductores de música, computadoras de bolsillo y MP4) y otro 12% cuenta con hasta siete dispositivos.
Necesidades distintas
Pero no todos los sectores tienen la misma relación con la tecnología que permite conectividad permanente. Ximena Díaz Alarcón, directora y socia de Trendsity, consultora especializada en análisis de mercado y tendencias, diferencia entre adolescentes, las personas en edad productiva y los adultos mayores.
"La necesidad de conectividad en los jóvenes y adolescentes tiene que ver con la socialización. No estar conectado es quedarte fuera de salidas y otras cosas. Los adultos en edad productiva son los que tienen una relación más conflictiva porque tienen el imperativo de estar conectados para producir. Para muchos, estar disponible las 24 horas puede ser angustiante. Y, en el adulto mayor, la conectividad es una manera de mantener vínculos afectivos con, por ejemplo, sus nietos. No tiene que ver con producir, sino con acercarse generacionalmente a los más jóvenes", comentó Díaz Alarcón.
Natalia Piro, periodista, de 24 años, se considera una chica hiperconectada. No bien se levanta, enciende su BlackBerry y se toma 40 minutos para chequear mensajes y tener un claro panorama antes de salir de su casa. Desde que compró el teléfono inteligente, hace tres meses, va con su aparato a todos lados.
"Me lo compré porque paso mucho tiempo fuera de casa y así estoy conectada. Con el BlackBerry configurás el acceso directo al Hotmail, que en el trabajo lo tengo bloqueado por cuestiones de seguridad informática. Veo Facebook y chequeo Twitter, que lo uso para trabajar. Así no me pierdo de nada, me entero de cosas mucho antes de que salgan en los medios", comenta y reconoce que, aunque en algunas circunstancias trata de no estar pendiente del teléfono, muchas veces no lo cumple.
"Cuando voy al cine, trato de no revisarlo, pero a veces no puedo. Lo mismo en la facultad. Tengo una clase de tres horas y no aguanto. Salgo para chequear qué está pasando", explica Natalia, que, a pesar del entusiasmo que le genera su nuevo aparato, por ahora, no se reconoce adicta a él. "Pero sí conozco gente que ya habla de abstinencia de conexión", aseguró.
María Sofía "padece" a su jefe hiperconectado. "No logro que me mire a la cara más de cinco segundos. Se lo pasa mirando el celular, enviando mensajes de texto o twitteando mientras le hablo. Y lo peor de todo es que, cuando logro que levante la cabeza, inmediatamente le vibra el celular y contesta la llamada. Al principio, me pedía disculpas por atenderlo; ahora se da media vuelta y se va", relató la secretaria ejecutiva, que no quiso dar a conocer su apellido por miedo a que su jefe lea esta nota -probablemente en Internet- y la despida.
Es que aunque la conectividad trae aparejadas cosas maravillosas, como acercar gente a miles de kilómetros de distancia y permitir intercambios con gran cantidad de personas en tiempo real, muchos establecen un vínculo enfermizo con la tecnología.
La obsesión causa daños
El psicoanalista Enrique Novelli, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), sostiene que la tecnología no sólo es útil, sino necesaria, pero advierte: "Es dañina si se convierte en una obsesión. Por ella se empobrecen los intercambios comunicacionales cara a cara. Cuando esto sucede, se crea una modalidad de comunicación que se torna paradójica en tanto que crea la ilusión de estar hipercomunicado cuando en realidad se está aislado".
Según Novelli, hay adicción cuando no se puede prescindir del celular. y su uso es compulsivo. "Si el celular falta, el individuo se angustia. La angustia es indicio de la presencia de un determinado peligro: si no tengo celular, me quedo aislado del mundo. Esto provoca un estado de desamparo. Pero basta que alguien me mande un mensaje para sentirme contenido. El contacto, aunque sea virtual, me alivia."
Sin embargo, a pesar de estar viviendo en la era de la hiperconectividad, Díaz Alarcón comentó que, en los análisis de mercado que realizan en la consultora, es poca la gente que se reconoce adicta al celular. "No lo ven como un vínculo enfermizo", dijo.
La contracara de esta dependencia tecnológica la representa hoy el "estatus" que persiguen algunas personas cuando logran prescindir de ella. "Ahora el lujo pasa por desengancharte, por poder disponer de tu propio tiempo. Así, hay hoteles y bares sin Wi-Fi justamente para no estar ubicable", comentó Díaz Alarcón.
Y Novelli reflexionó: "Si el celular es un instrumento al servicio de la persona, es útil. Si la persona es un instrumento al servicio del celular, es un problema. La clave está en encontrar el equilibrio".
Algo que Andrea decidió aplicar para que su novio no la dejara. Cuando está con él apaga su BlackBerry, pero reconoce que muchas veces se levanta con la excusa de ir al baño y enciende el aparato a escondidas.
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